Yurena Delgado Estévez “hay que empatizar más con las familias chinas que viven en la Isla”

en GUIMAR el .

Yurena Delgado Estévez trabaja desde hace más de 4 años como dependienta en Bazar Fátina, un bazar chino ubicado en Güímar, donde ha puesto en marcha todos sus conocimientos como profesional ADE (Administración De Empresa) y toda la experiencia adquirida en las tiendas de moda en las que trabajó con anterioridad.

Todo el esfuerzo laboral depositado al servicio del bazar le ha ido muy bien tanto a Yurena como a la propia tienda, tal es así que, el pasado mes de enero, se convirtieron en noticia nacional, tanto en los principales programas informativos de las grandes cadenas de televisión de nuestro país como en las principales emisoras de radio, sin obviar programas de gran audiencia como el que dirige Risto Mejide o la propia Susanna Griso, a quienes no le dolieron prenda en reconocerla como “un ser brillante”, expresión con la que se queda y que minimiza algunos comentarios mal intencionados hacia su físico, quizás fruto de egos heridos, con los que han intentado lastimarla sin lograrlo. “Muchísima gente de Güímar y del Valle me ha felicitado, muchísima. Otras, muy pocas, se han metido directamente conmigo por mi físico. Sinceramente, lo que digan éstas últimas me da igual”, matiza.
“Teniendo en cuenta la guerra de precios y la enorme competencia, es necesario mirar por el trabajo… ¡Es que si no genero dinero me voy al paro!”, indica Yurena Delgado, explicando qué le ha llevado a tomar decisiones tan innovadoras y originales que han convertido el bazar en un referente dentro y fuera del Valle de Güímar. “Es la primera tienda china que participó en Moda Güímar, la iniciativa llevada a cabo por el Ayuntamiento de Güímar. La verdad, he logrado con ellos (propietarios) cosas que no imaginaban”.

Pero la realidad ha dado un giro desde entonces y la notoriedad que alcanzó este comercio pronto se vio disipada y sus ingresos mermados – como en casi todos los de las mismas características-, debido a la alarma generada por el COVID-19, más conocido como coronavirus, teniendo como origen la ciudad China de Wuhan, y causante de la epidemia de neumonías.

“Se ha notado muchísimo el bajón en la caja, tanto en el Bazar como en el restaurante Hong Kong, donde trabaja mi marido. Me da muchísima pena lo que está pasando. Todo lo que sea chino ha sufrido un bajón”, apunta Yurena, añadiendo que gracias a los carnavales se ha remontado un poco la actividad.

Algo que nuestra entrevistada nunca pensó que ocurriera y que vivió muy de cerca fue lo relacionado con la actitud de muchas personas hacia las personas asiáticas que viven en el Valle, en particular, y en la isla en general, “antes de que se diera ningún caso de contagio en Tenerife, hacían burlas y se reían incluso de los niños que van al colegio. A fin de cuenta los niños son esponjas y hacen lo que ven en casa. Es una pena que muchos niños chinos que viven en Güímar -y teniendo familiares expuestos a la enfermedad en China-, no hayan contado con la empatía de los adultos para evitar un sufrimiento innecesario. La empatía ha dejado mucho que desear”.

“La gente viene a comprar y lo primero que pregunta es de dónde vienen nuestros productos”, comenta la trabajadora del Bazar Fátima subrayando que su respuesta siempre ha sido la misma, “nos abastecemos de productos que se encuentran en los mayoristas de aquí. El restaurante se abastece prácticamente de los mismos lugares en los que se abastece cualquier restaurante de la isla”. Al respecto, añade Yurena, que “el género textil que vende Bazar Fátima procede del mismo lugar del que proceden los que se venden bajo grandes marcas en franquicias o en tiendas destacadas”.

“Mucha gente habla y actúa bajo el desconocimiento. Ahora, que ya hay casos confirmados en la isla, hemos vendido muchísimas mascarillas, parece que la gente ha perdido el miedo a venir a un chino a comprar mascarillas. Supongo que será por el miedo al coronavirus pero, en los días que tuvimos la calima, el aire más peligroso del mundo y los bailes de carnavales, ¿en ese momento nadie se percató de lo necesario de una mascarilla…?”, asevera con rectitud la dependienta.

En cualquier caso y tomando como referente su preparación profesional como ADE y su experiencia en crisis económicas, Yurena Estévez hace un llamamiento a la calma y a la precaución pero, sobre todo, pide que se evite la discriminación hacia los ciudadanía asiática que convive en nuestros barrios e invita a empatizar con esas familias porque, aunque estén totalmente sanas, sí que pueden tener familiares afectados en el lugar de origen.

Texto: Tere Coello
Fotos: Juan Carlos González


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