UN NIÑO QUE NO JUEGA, POCO APRENDE

en MIRA - DEPORTES el .

La obsesión por tener unos hijos preparadísimos y descubrir sus “altas” capacidades hace que los niños colmen sus agendas de tareas extraescolares y apenas exista tiempo para el juego y un niño que no juega, poco aprende. No hace mucho, apenas unos años, esos padres tan exigentes también fueron niños. Esos niños (usted, yo,…), salíamos de la escuela, pasábamos por casa a merendar, hacíamos la tarea a toda prisa y una vez terminada nos íbamos corriendo a jugar a la calle con nuestros amigos hasta la hora del baño y cena,… ¿lo recuerda verdad?. Hoy, los hijos de esos niños que fuimos, salen del colegio, meriendan apresurados en el coche, les hacen cambian de ropa o mochila, en función de si les toca ir a hacer deporte, inglés, piano o clases de refuerzo; mientras, mamá o papá grita a otro conductor en la cola (porque llegan tarde). En la sociedad actual, el juego como tal está muy poco valorado, no le damos la importancia que debe tener; jugar no es perder el tiempo, muy al contrario, es aprendizaje, inversión, talento, creatividad…

Cuando tú y yo jugábamos libremente en la calle, aprendíamos de forma natural a superar el fracaso sin llegar a la agresividad. En la actualidad algunos padres al jugar con sus hijos les dejan incluso ganar por miedo a su frustración… ¡grave error! La realidad no es esa, en el juego entre niños hay unas normas y esas normas las ponen ellos o ellas y si no las sigues te quedas fuera, esa es la realidad, una manera muy sana e inteligente de integrarse en el grupo. Jugando se aprende mucho, es una necesidad notable, tanto o más que saber inglés o tocar el piano, es un ensayo para la vida adulta. Einstein nunca memorizó, aprendió jugando.

Esta apretujada agenda extraescolar hace que los pequeños, empachados de información y actividades, estén estresados con dificultades para concentrarse o realizar tareas, incapaces de disfrutar del momento y siempre preocupados por la siguiente actividad, por la próxima novedad… en definitiva, actividades extraescolares convertidas en una obligación, más que una devoción,  ¡qué pena!. Jugar no es un lujo, jugar es una necesidad, es la principal tarea de todo niño

Muchas gracias. ¡Salud, suerte y hasta la próxima!

Basilio Labrador Sanabria

Atleta tinerfeño internacional

Entrenador Nacional de Atletismo

www.basiliolabrador.com

 


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