El Escobonal, el alma de Agache

en GUIMAR el .

En la comarca de Agache, antiguamente conocida como Chimaje, se localiza uno de los principales enclaves del municipio de Güímar, El Escobonal. Linda por el sur con el Barranco de Herques, uno de los espacios naturales más importantes del municipio, entre otras cosas por su valor arqueológico, y que separa el municipio de Güímar del de Fasnia, a quien históricamente los habitantes de El Escobonal siempre se han sentido más unidos.

Y es que los kilómetros que lo separan del casco de Güímar han marcado su historia, ya que siglos atrás, y concretamente en tres ocasiones, sus vecinos reclamaron su segregación  sin tener éxito. Tal y como recoge el cronista oficial de Güímar, Octavio Rodríguez, “la histórica falta de comprensión de la administración provocó en el pasado reiterados choques, que desembocaron en varios intentos de segregación, el primero de los cuales ocurrió en 1858… Tras éste, a pesar de que el Ayuntamiento tomó algunas medidas para contentar a estos vecinos, en el último cuarto del siglo XIX las dificultades económicas de la época agudizaron de nuevo la tensión, ante la falta de inversiones en la comarca y el agravio comparativo con el resto del municipio”.

“Los vecinos de El Escobonal carecían de todos los servicios que ya existían por entonces en Güímar: parroquia, escuelas, lavaderos públicos, cementerio, central telefónica, cartería, alumbrado público, médico, practicante, farmacia, fuentes públicas, etc. etc.; es decir, los vecinos no tenían casi nada, por lo que tenían que recorrer 13 kilómetros, hasta Güímar, si querían utilizarlos; no obstante, pagaban sus impuestos de igual forma que los de la cabecera municipal, que disfrutaban de todos esos servicios a dos pasos de su casa”, relata Rodríguez.

Esto nunca les impidió crecer en otros aspectos como el cultural, algo que se sigue manteniendo hoy en día. Prueba de ello es el Tagoror Cultural de Agache, cuya labor fue reconocida por el Ayuntamiento de Güímar concediéndole la Medalla de Plata del municipio, coincidiendo con el 25 aniversario de su creación. A la intensa labor cultural y apoyo a las tradiciones y grupos folclóricos se suma que cuenta con una biblioteca y el Museo Arqueológico, Costumbrista y Naturalista. A éste le precedió además la ‘Asociación Pro-Cultura del Escobonal’, en 1926, que se creó en el momento del tercer intento de segregación.

Despoblación

Además de a la lejanía del casco, los vecinos de El Escobonal se tuvieron que enfrentar a la despoblación, provocada principalmente por la creación de la autopista (TF-1), dejando en un segundo plano a la Carretera General del Sur (TF-28). La importante afluencia de vehículos con mercancías y de personas por esta vía había provocado un crecimiento en sus proximidades, con la aparición de negocios como fue el caso de La Fonda, construida en 1920, y que servía para el descanso.

Sin duda, la agricultura y la ganadería fueron y siguen siendo los principales motores económicos de la zona. Hoy, con unas conexiones viales más accesibles a las de antaño, se ha convertido en un lugar de segunda residencia, recuperando antiguas casas de los antepasados, o acogiendo a los que huyen lo fines de semana y las vacaciones del ajetreo de las ciudades.

Además ofrece importantes reclamos para que nos acerquemos a visitar este lugar, ya que a su patrimonio natural y cultural hay que sumar lugares como las ruinas de la Ermita de San José (construida en 1755), que se levanta junto a un tagoror guanche, o los encuentros de lucha canaria que se celebran en el terrero de El Escobonal,  sede del Club de Lucha Benchomo, que cuenta con cerca de 60 años de historia.

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