Ermita de El Socorro, cinco siglos de historia y mucho más.

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Con la llegada del mes de septiembre y el repique de campanas, Güímar vuelve a vestirse de fiesta, desde las montañas hasta la costa, desde el pueblo hasta el Caserío, desde la Iglesia de San Pedro hasta las ermitas de El Socorro.

Si volvemos la vista atrás, hacia la historia de El Socorro, nos encontramos que siguiendo la tradición oral se reconoce la existencia de una antigua ermita al final de la cuesta de El Socorro, teoría que apoyaba el profesor Alvarez Delgado 19, pero cuya existencia con anterioridad al siglo XX no ha podido ser constatada documentalmente”, según el texto realizado por el párroco de San Pedro para la “Coronación Canónica de Nuestra Señora del Socorro” (2008).

Actualmente, en el Caserío de El Socorro podemos encontrarnos con dos ermitas: una situada en la plaza y la otra próxima a la playa.

Según publicaciones de Fray Alonso de Espinosa, (1594), en el primer tercio del siglo XVI se construyó una ermita en el mismo lugar en el que el mencey Acaymo y los guanches que trasladaban la Imagen tuvieron que descansar por el peso de la talla “por memoria deste aparecimiento, pusieron después los cristianos una cruz que hoy está en pie, y un poco adelante fundaron una pequeña ermita, que llamaron del Socorro».

Este templo se mantuvo con las donaciones de personas del Valle de Güímar, principalmente, y bajo el cuidado de Francisco Hernández de Sepúlveda, mayordomo del lugar hasta su fallecimiento en 1583. A partir de entonces, la ermita comienza a deteriorarse. De hecho, a finales del siglo XVI, el padre Espinosa escribió al respecto del estado de la ermita: «siempre ha sido muy venerada y frecuentada, aunque no reparada, porque hoy está caída. Tan poca es la devoción de los presentes”.

No obstante, el pueblo de Güímar volvió a mostrar su cariño a la Imagen y al lugar, lográndose en torno a los años 90 del siglo XVI restaurar la iglesia, como así se recoge en la obra de Viana (Antigüedades de las Islas de Canarias, 1600), “y vio el barranco y sitio venturoso donde apareció la santa Imagen y donde se fundó por su memoria una ermita llamada del Socorro que nuevamente se ha reedificado”, y como se expone en el texto presentado por el cura de Güímar, para la coronación canóniga, en 2008. En este escrito  encontramos que la ermita volvió a ser restaurada en 1662, año en el que también se colocó una nueva Cruz de tea en el lugar donde apareció.

El 2 de febrero de 1705 tuvo lugar la erupción del “volcán de Arafo”, cuyos temblores provocaron daños en la ermita, por lo que tuvo que someterse a una nueva restauración. En 1765, para reforzar su estructura, se construyeron una especie de poyos en sus laterales.

La pandemia de la fiebre amarilla de 1810-1811, además de muchísimos enfermos en Tenerife, provocó que esta ermita fuese usada como lazareto, para albergar a los afectados, siendo enterrados los fallecidos en el camposanto que se encontraba frente a este lugar.

En 1830, nuevos sismos obligaron a volver a restaurar la ermita, comenzando la reforma definitiva en 1839, que incluían un horno y un estanque. Las obras de la nueva nave quedaron concluidas en 1846. En el entorno de la ermita se construyeron también 5 chozas para albergar a los romeros.

“La ermita continuó en obras durante los siguientes doce años, hasta que el 30 de marzo de 1894 el obispo Ramón Torrijos autorizó al cura ecónomo de San Pedro, Jerónimo Padilla, para que bendijese la nueva obra que se había realizado en ella, y poder celebrar la solemne función religiosa que tenían proyectada sus feligreses sacando en procesión a la Sagrada Imagen. Desde esa época adquirió el aspecto que, con pequeñas reformas, se mantiene en la actualidad”.

Así, y a modo de conclusión, la Ermita mayor fue construida a finales del siglo XVI y es la que se alza en la Plaza de El Socorro. Esta iglesia posee la categoría de Monumento, otorgado al ser declarado BIC (Bien de Interés Cultural) por acuerdo del Gobierno de Canarias el 19 de noviembre de 1990, puesto que mantiene las características arquitectónicas de un antiguo templo, así como la significación que tiene para la extensa comarca del sur y de toda la isla.

Esta ermita consta de dos naves, resultantes de la ampliación que se llevó a cabo en el siglo XIX, con cubierta de teja árabe a dos aguas.

Ya, en el siglo XX, concretamente en el año 1990, fue sometida a una restauración remodelándose su techumbre e interior, lo que le ha permitido conservarse, en relativo buen estado.

En lo que se refiere a su arquitectura, destaca su fachada de batería y su campanario. En su interior podemos dejar que nuestra vista se deleite con una pintura al óleo de Nuestra Señora de El Socorro, obra del pintor güímarero, Javier Eloy Campos.

Por otro lado, si nos acercamos hasta el caserío de El Socorro, en Güímar, y bajamos hacia la playa de Chimisay, nos encontraremos con una pequeña capilla de principios del siglo XX.

Se trata de esa otra ermita, más pequeña en relación a la que mencionábamos anteriormente, con forma de pequeña capilla y que se encuentra al final de la Cuesta de El Socorro.

Estas dos ermitas son muy importantes, sobre todo para los güímareros y gúímareras que perciben en ellas un trazo muy especial de su identidad, unos episodios que reviven año tras año en los actos alusivos a la celebración de la Bajada de La Virgen de El Socorro. Esto, y ese valor histórico que poseen, las convierten en piezas claves del Patrimonio Cultural del municipio.

Además, a estas dos ermitas se debe sumar el Campo de la Ceremonia o Llano de La Virgen, declarado también Bien de interés Cultural con categoría de Sitio Histórico, en el año 2009.

Esta declaración BIC contempla una clara delimitación de protección de la zona para su conservación. El conjunto en sí supone un gran valor cultural, simbólico y religioso, relacionado con la aparición de La Virgen en la playa de Chimisay a los pastores y guanches, Hallazgo que se representa en este lugar coincidiendo con la Bajada, cada 7 de septiembre.

 

La Albahaca 2022

Texto: Tere Coello


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