Cuando el bucio suena

en GUIMAR el .

Cuando llega el 1 de septiembre, las campanas de san Pedro, en Güímar, repican y los bucios suenan en el Valle, anunciando las celebraciones a la Virgen de El Socorro.

En el año 2021 sonaron los bucios en el Valle, desde la madrugada del 7 de septiembre, para la desolación de quienes vivieron un septiembre sin acompañar a la Madre amada por el Camino, hasta Chimisay.

Este año, 2022, y tras 2 años de restricciones marcadas por la pandemia, los bucios adornarán el aire y la algarabía festiva, poniendo en marcha la preparación de la albahaca que perfumará el ambiente y del aguapata que calmará la sed.

Si hacemos un poco de historia y referencia al uso frecuente del bucio en Canarias, debemos situarnos en un periodo de tiempo que abarca desde la época de los aborígenes y hasta mitad del siglo XX: Durante este intervalo, este objeto marino era utilizado para la comunicación no verbal. En tiempos muy pretéritos el resonar del bucio alertaba y transmitía ciertos mensajes, como el de una celebración, un ataque pirata o un funeral.  Más tarde, ya en el siglo XIX y XX, el sonido del bucio se convirtió en fundamental para los canarios porque, entre otras cosas, avisaba de un incendio o del inicio de la propia jornada. En la actualidad, el uso de este instrumento forma parte del folclore tradicional de las Islas.

En realidad, el bucio, como tal, es un molusco gasterópodo que vive en fondos rocosos y arenosos con una profundidad de hasta 700 metros. Este molusco, de color pardo amarillento u ocre, puede llegar a medir hasta 32 centímetros y posee una abertura grande en su caparazón, lo que le confiere la posibilidad de ser usado como instrumento musical de viento.

Esta caracola marina (como algunas personas la llaman) una vez vacía se convierte en un aerófono -instrumento musical que produce sonido principalmente al hacer vibrar un cuerpo de aire, sin el uso de cuerdas o membranas-, o sea, en una trompa natural a la que se hace sonar sin complicaciones, pero para la que se requiere conocer cierto código de sonidos si se desea transmitir un mensaje determinado.

Ángel González Montesinos, presidente de la Asociación Cultural Guanches Virgen de El Socorro, nos comenta que en diferentes ocasiones se han llevado a cabo talleres en los que participan personas de diferentes edades, tanto infantiles, como jóvenes o adultos “con el objetivo de que aprendan a tocar el bucio y no se pierda la tradición”.

“Los bucios son conseguidos por gente de la mar, por pescadores. Aunque hoy en día también se pueden adquirir en algunas tiendas”, explica, añadiendo que la mayoría suelen ser reliquias “que han pasado de padres a hijos, de generación en generación”.

Tocar el bucio no es complicado, según nos indica Ángel, “es relativamente fácil”. Lo importante de hacer resonar el bucio es entender que ese sonido tiene un significado singular. “Nosotros siempre decimos en los actos que participamos que no se toque el bucio hasta que se reconozca a la Virgen, porque su sonido es de alegría, de celebración. Una vez que el Mencey reconoce a la Virgen y nos acercamos todos los guanches, es en ese momento cuando deben sonar los bucios”

El sonido del bucio es tan peculiar y característico que no necesita ningún nombre para ser identificado, pudiendo ser escuchados de un lado a otro del Valle de Güímar anunciando nuevamente la Bajada de la Señora de El Socorro.

La Albahaca 2022

Texto: Tere Coello


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