Ángel Curbelo, toda una vida consagrada a la música

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“Las personas que me ven creen que soy una persona tranquila, sin embargo mi mente está en completa ebullición sonora”

El talento indudablemente puede ser modelado e incluso estimulado con el trabajo y la práctica continua, pero nacer con ciertas inclinaciones y una habilidad innata para determinadas actividades facilita bastante el proceso, aunque luego el esfuerzo siga jugando un papel esencial.

El caso que nos ocupa es un buen ejemplo de ello. El güimarero Ángel Curbelo, como nos cuenta, casi desde la cuna sintió especial atracción por la música. Con el tiempo y muchos sacrificios, ha convertido su pasión en su trabajo. Como él mismo dice “si trabajas en lo que te apasiona nunca tendrás que trabajar”.

Quisimos hablar con el compositor güimarero, que está recogiendo los frutos de su arduo trabajo con reconocimientos que cruzan el charco y que están poniendo en valor el talento de este bendito Valle de Güímar. Si la Akademia Music Awards de Los Ángeles ya reconocía hace unos meses el valor de sus composiciones, el pasado mes de septiembre recibía el premio a la mejor obra clásica por sus Momentos Idílicos.

Toda historia tiene un principio ¿cómo fue el suyo?
“Desde muy temprana edad sentí que había algo dentro de mí que deseaba mostrar al mundo: el amor por la música. Un camino más difícil de llevar junto a una enfermedad que aún hoy sigue siendo incurable. Esta circunstancia tuve que asumirla y lograr un equilibrio en la vida. Como anécdota, mi madre me decía que me daba unas tapas de caldero y me ponía a chocarlos como si fueran platillos de banda. También me decía que llevaba el paso en las procesiones a las que me llevaba y ponía mucha atención en los músicos de la banda. Ya escondido en mi habitación me dedicaba a escribir música de forma autodidacta, hasta que posteriormente empecé a estudiar solfeo en la Banda de Música de Güímar y luego en el conservatorio, primero en la filial de Arafo y luego en el de Santa Cruz de Tenerife”.

Recientemente la Akademia Music Awards de Los Ángeles (California) le otorgaba el premio a la mejor obra clásica por Momentos Idílicos, que se suma al galardón recibido hace unos meses por su creatividad artística y profesional ¿cómo se sintió al enterarse de que iba a recibir unos reconocimientos tan prestigiosos, desde el otro lado del mundo? Imagino que debe ser muy reconfortante que te valoren desde tan lejos, sobre todo una entidad que recibe miles de obras de todo tipo y género…
“La frase que me dicen hasta la saciedad es: “nadie es profeta en su tierra”. Es muy dolorosa cuando lo único que desea un creador es aportar algunas de sus obras a la sociedad tanto religiosa como civil. Recibir premios desde el otro lado del mundo, desde Los Ángeles, desde el océano Pacífico, es una prueba de que las obras que fueron compuestas ya hace más de 30 años, ahora son valoradas y me sirven como aliciente para seguir luchando por lo que amo”.

Una de sus obras más representativas es la creada en verano de 2008, el Himno a la Muy Noble Ciudad de Güímar, ¿Es la obra de la que más orgulloso se siente, por estar dedicada a su pueblo?
“El Himno a la Muy Noble Ciudad de Güímar quiso ser, cuando lo compuse en pocas semanas, un himno de unión entre todos los güimareros. Su comienzo con redoble de timbal abre las puertas a la ciudad de forma solemne, con una letra sin rima que intenta reflejar cada rincón singular del municipio, en especial Chimaje que no sólo se le nombra, sino que además vuelve a reiterarse con “Oh, muy noble chimajero”, intentando abarcar toda la zona que no pertenece al centro histórico. La segunda parte del himno es un tajaraste que refleja la religiosidad singular del pueblo. Y se pide perdón, gracias y se ruega por nuestros mayores y la juventud. Es decir, la vida misma. Y ese final desgarrador que dice: “Viviré, moriré Güímar, por tu amor….”. Una pequeña pieza sonora que es también es reflejo de mis vivencias porque el amor es la fuerza más poderosa y significa lo que no muere, es decir lo eterno, sin tiempo ni espacio. Es una de las obras que más llega al oyente y a la cual admiro cómo fue creada y poco a poco creció como un niño hasta su noveno año actual…Y como ese niño, sigue estando oculto el himno ya que sólo se interpreta una vez al año al comienzo de la Misa en honor a San Pedro y San Pablo el 29 de Junio desde el 2010”.

No debe ser sencillo enfrentarse a una hoja en blanco y plasmar lo que se debe convertir en una obra compleja detrás de las primeras notas… ¿Cuáles son sus fuentes de inspiración?
“Las personas que me ven creen que soy una persona tranquila, sin embargo mi mente está en completa ebullición sonora, las ideas musicales fluyen y fluyen. Sin embargo, hace falta un instante para que me siente y comience a esbozar una de esas ideas y desarrollarlas en el tiempo. El compositor es un artista abstracto: plasma en el papel pautado sus ideas musicales y muchísimas veces muere sin ni siquiera poder oír un mínimo de su producción porque necesita medios para que esa partitura cobre vida y los sonidos vuelen al cielo”.
¿Cuáles son sus próximos proyectos? ¿Alguna composición en concreto o temática en mente?
“Actualmente, tras la noticia del premio en Los Ángeles, he sido nominado también por la Academia como mejor artista del año para la gala del 2020. Necesito un momento para hacer realidad otro sueño que espero que pronto pueda plasmarlo en el pentagrama”.

Por último, ¿cuáles son sus referentes, esas figuras que le han marcado como compositores?
“Cada noche me dedico a escuchar obras nuevas y obras de desconocidos que no llegaron a la genialidad musical. Son compositores olvidados por la historia. A nivel nacional también ocurre y a nivel local hay un músico llamado Agustín Ángel que nació en El Escobonal, de familia muy humilde que llegó a ser un gran director de orquesta, que estudió con el célebre Herbert von Karajan y que, como noble chimajero, lo menciono porque es de justicia….
Gracias de corazón a todos los que siempre han alentado mi humilde labor creadora y a todos los componentes de El Pregonero por sacar a la luz a los artistas. ¡Un abrazo muy musical!”

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