Aarón Gómez, actor “Internet es un escenario con millones de personas como público que te pueden abrir muchas puertas”

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¿Cuándo decides dedicarte al humor?

Lo de hacer reír lo tuve claro desde chiquito, en mi casa se consumía mucha comedia, por lo que era parte de la cultura que me inculcaron, algo que con el tiempo me he dado cuenta de que no es tan habitual. Me fascinaba ver cómo aquellos humoristas provocaban marejadas de risa en mis padres y decidí que quería hacer lo mismo. Me aprendía los monólogos y los sketches de memoria y los reproducía en el salón de casa, y luego en el colegio, donde comencé a hacer teatro por influencia de mi hermano. Cuando vi la reacción de la gente al reír, decidí que quería repetir eso toda mi vida.

¿Cuándo decides dedicarte profesionalmente a esta profesión?

Realmente fue una especie de “última intentona”. Yo me sacaba mis perrillas con las actuaciones que hacía en cafés teatro, hasta que un verano, viviendo en Güímar, le dije a mi mujer que lo iba a intentar en serio y si no salía bien lo seguiría haciendo como un hobby. Pero fue bien, y cada año a mejor.

A partir de ahí, ¿qué rumbo toma tu carrera?

El rumbo siempre ha sido algo a la deriva, a lo que surgiera. El teatro siempre ha estado ahí porque es donde empecé y es insuperable, público en directo, un feedback automático y a una sola toma. Es la madre de las artes y la caja de herramientas para cualquier que se dedique a la interpretación. A mí me encanta hacer de todo, todo el rato, y ser lo más renacentista posible.

¿Cuándo introduces las redes sociales como una herramienta de trabajo más para divulgar tu trabajo?

En nuestros comienzos para que la gente se enterara de nuestras actuaciones había que hacer pegadas de carteles en La Laguna o enviabas sms, pero cuando aparece Tuenti y Facebook te das cuenta de que puedes hacer lo mismo pero llegando a muchísima gente. Y para que los usuarios te hagan más caso, además de publicidad tienes que ofrecerles contenido, por lo que comenzamos a generarlo. Para mí siempre ha sido una rama más de mi trabajo que a veces me  ha funcionado y que actualmente quizás tenga más de lado, por trabajo, pero que en algunos momentos esa actividad fue muy intensa, con el objetivo de atraer público a las salas. A veces el uso de las redes puede crear guerras y una situación caótica que me crea algo de rechazo.

¿Es necesario el uso de las redes para seguir trabajando en el mundo de la interpretación?

Lo que me fascina de las redes sociales es que ha democratizado mucho todo, tú puedes mostrar tu trabajo y el público es el que decide. Es un escenario con millones de personas como espectadores y el público es soberano, con lo que si tienes éxito se te pueden abrir muchas puertas. Hay muchos contenidos en plataformas como youtube, y junto a material dirigido a adolescentes que se consume de forma masiva te encuentras cosas magistrales como Jaime Altozano, por citar alguno. Hay auténtica cultura en Internet. Yo no utilizo las redes solo para subir comedia, sino también otras formas de lanzar un mensaje, aunque esas no tienen tanto éxito.

Cuando das el salto a Madrid con el cortometraje ‘Como yo te amo’, ¿lo viviste como un punto de inflexión en tu carrera?

Lo viví como un trabajo más, con la diferencia de que fue en Madrid. Nunca pensé que llegara a Los Goya. Eso no me supuso tener más trabajo en la gran pantalla, más que por los premios lo disfruté por conocer un nuevo medio, por vivir la experiencia y por la novelería.

Además, el año pasado estrenaste programa en la televisión, en el que has reunido a un gran número de artistas canarios…

Cuando surgió el proyecto quise que fuera una ventana a lo que se hace en Canarias. Ahora estamos a la espera de que nos aprueben una segunda temporada, pero en la que incorporaríamos otro formato.

¿Y en teatro, qué proyectos tienes?

Acabo de estrenar un nuevo show, que llevo también a Madrid ahora en marzo y que lo adapto según el escenario, ya que no es lo mismo actuar en un teatro que en un bar. Además estamos montando un nuevo show con tintes más teatrales, siempre dentro de la comedia.

¿Qué imagen tiene el público de los cómicos canarios fuera de las islas?

Se nos quiere un montón fuera, pero a veces tienen un estereotipo anticuado o limitado de Canarias. Por lo general quien no conoce Canarias o no tiene un amigo de aquí tiene pocos conocimientos, pero es lo mismo que nos ocurre con los vascos o los catalanes. Y es que la comedia de cada sitio escarba en la idiosincrasia de cada lugar.

Actualmente se debate los límites del humor, ¿crees que en Canarias existe un humor crítico que pueda entrar en este debate?

Hay grupos críticos, que usan la actualidad como materia prima. Yo es algo que no hago porque no me nace, porque no es lo que quiero, la comedia que me surge de forma natural es otra más sobre la observación. De todas formas creo que nos estamos tomando demasiado en serio internet y que, no sé si el humor tiene o no que tener límites, pero sí que cuando una broma sobrepasa ciertas cosas, o va cargada de odio, deja de pertenecer al mundo del humor y pasa a otro género, la burla quizá. Hay quien justifica a través del humor vomitar sus ideas. De todas formas lo políticamente correcto se creó para proteger a las personas que no podían hacerlo por sí mismas, pero los demás debemos de aprender a digerir en vez de tapar la boca de los demás.

Actualmente, ¿cuál es tu público?

Tengo un público muy variado, y me encanta, quizá no soy del gusto de los más jóvenes, pero alguno viene despistado.

¿Crees que para desarrollarse como arista hay que irse a Madrid?

Yo nunca he tenido que hacerlo porque me gusta vivir aquí y en cualquier momento puedo montarme en un avión y desplazarme. Internet también nos ha ayudado a poder trabajar desde cualquier lugar, estamos todos conectados.

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