La alternativa ya está aquí: híbridos y eléctricos

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Las emisiones de gases contaminantes de los vehículos a motor, es un tema que desde Europa se está intentando atajar. Como medida inmediata, desde el pasado 1 de enero, entraba en vigor la normativa europea que regula la emisión de dióxido de carbono y que obliga a los fabricantes a que la media de sus automóviles vendidos en la región a partir de este mismo año no genere más de 95 gramos de CO2 por kilómetro recorrido. En caso de no cumplir con los niveles establecidos, las compañías podrían exponerse al pago de multas millonarias. Este hecho ha potenciado la apuesta de las firmas por la electrificación de sus vehículos, por lo que el usuario tiene un abanico de posibilidades por las que inclinarse en la adquisición de su coche. Con el motor de combustión con fecha de caducidad (2050 es la fecha fijada para las cero emisiones), los híbridos (enchufables y no enchufables) y eléctricos son una alternativa que va tomando cada vez más fuerza. Los híbridos, son vehículos compuestos de un motor de combustión interna combinado con uno o varios propulsores eléctricos.

Híbridos no enchufables HEV

Su funcionamiento en modo eléctrico tiene limitaciones de recorrido (entre dos y cinco kilómetros), ya que su objetivo es apoyar el motor de combustión. Las baterías se están cargando constantemente  gracias a la energía acumulada en frenadas y retenciones. Su precio es notablemente inferior al de un coche eléctrico o híbrido enchufable.

Híbridos enchufables PHEV

Su batería es de mayor capacidad, por lo que su autonomía también es mayor (entre 40 y 60 km de recorrido en modo eléctrico), por lo que  en trayectos urbanos prácticamente no tendremos que usar el motor de gasolina. El motor de combustión entrará en liza una vez descargadas las baterías lo que nos facilitará el realizar kilómetros de manera convencional en trayectos largos. La recarga de las baterías se realiza en una toma doméstica, un cargador tipo Wallbox o un cargador rápido. La desventaja de este tipo de vehículos es que el consumo de combustible es superior al de un híbrido no enchufable debido al peso extra de las baterías. Además su precio es sensiblemente superior al de sus homólogos no enchufables.

Vehículos eléctricos

Estos automóviles son impulsados exclusivamente por uno o varios motores eléctricos. Las opciones de recarga son las mismas que las del híbrido enchufable, es decir, la red doméstica, cargador tipo “Wallbox” y un cargador rápido (opción solo recomendada para momentos puntuales para evitar el deterioro de la batería). Su autonomía cada vez es mayor, llegando incluso a superar los más de 400 km de recorrido, algo que puede variar en función de nuestro estilo de conducción y el uso de los sistemas electrónicos del vehículo. El precio de esta opción continúa ajustándose intentando ser accesible a todos los bolsillos, algo que no siempre consigue. Estas, junto con los vehículos de gas, son las alternativas “ECO” a las tradicionales motorizaciones gasolina y diésel que, evidentemente, siguen siendo una opción. En todo caso, el uso de estas alternativas es cada vez más frecuente, algo de lo que nos debemos congratular todos. El paso de los años y el avance de esta tecnología posibilitará que el trasvase del vehículo de combustión al híbrido o eléctrico sea mucho más sencillo en todos los sentidos y que convertirá en mayoritario el uso de los mismos, algo que sin duda, nuestro planeta agradecerá.


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