Tenerife festeja un agosto de tradiciones

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(Tere Coello, agosto 2017) En pleno verano la isla se viste de fiesta y tradición. Y, a pesar de las altas temperaturas, los tinerfeños reviven retazos del pasado que se transmiten de generación en generación, sin escatimar distancias, sin escatimar en preparativos, sin escatimar en entusiasmo…

Arranca agosto y lo hace con la vista puesta en Arafo con San Agustín, en Candelaria con la Virgen de Candelaria, en Arico con la Virgen del Tajo, en La Laguna con los Corazones de Tejina y en Güímar con los preparativos para El Socorro. Son muchas más las fiesta que se celebran en el mapa tinerfeño, de una punta a otra de la isla, desde el norte al sur y desde el este al oeste, Pero, en esta ocasión nos ocupamos de las siguientes:

5 de agosto, San Agustín de Las Madres, en Arafo

Arafo, municipio localizado en la comarca sureste de Tenerife, concretamente en el centro del Valle de Güímar, debe su ubicación a los nacientes de los barrancos de Añavingo y Amador. Precisamente, a uno de estos nacientes, a Añavingo, debe parte de la historia que se cuenta de generación en generación y que gira en torno al “milagro” de San Agustín de Las Madres y que se conmemora cada cuatro años, el primer domingo de agosto.

En el barranco de Añavingo nacieron las fuentes de agua que abastecieron a los habitantes de Arafo, entre grandes paredes de piedra y roca que se alzan hasta el cielo, empequeñeciéndonos ante la grandeza que ve nuestros ojos y presiente nuestra alma, cuanto más nos acercamos a la morada de la Imagen de San Agustín de Las Madres.

Hacia 1745 la caída de un risco de gran tonelaje sepultó un tramo del barranco de Añavingo, impidiendo el discurrir del agua y con ello perjudicando gravemente a la población del lugar. Los vecinos trabajaron sin tregua durante largo tiempo para recuperar el cauce del agua, sin conseguirlo. Durante seis años se vivieron las consecuencias de la sequía. Los vecinos debían desplazarse a Güímar para proveerse del imprescindible líquido.

Después de realizar el novenario que mandaban las leyes eclesiásticas -por el que debían pagar y faltándoles aún un real y medio de plata para completar el pago-, los vecinos de Arafo, con el encargado de cuidar la imagen, Juan Hernández Santiago, acompañados del capellán de la ermita, don Pedro de Castro, procesionaron con el cuadro de Imagen hasta el naciente del Barranco de Añavingo. Entre plegarias y cantos lo dejaron en una cueva, con una vela encendida. Esa tarde noche llovió. Cayó una gran tormenta y el agua volvió a manar, removiendo los obstáculos que impedían su paso y que no habían sido posible quitar con el trabajo ni la fuerza humana. El primero en ver nuevamente el refrescante caudal fue el cuidador de la Imagen quien, además -y al día siguiente de la tormenta-, cerca de la ermita encontró el real y medio que faltaba para el pago del novenario.

19 días después de lo ocurrido muchas personas del pueblo fueron a buscar la Imagen del Santo, en actitud de agradecimiento, para trasladarla desde el barranco hasta el pueblo. Esta fue la primera manifestación popular realizada y que ha dado lugar a la cuatrienal Bajada que se viene celebrando de manera periódica desde 1976.

Este domingo, día 5 de agosto, los araferos y las araferas están citados a celebrar la Bajada de San Agustín de Las Madres, o San Agustín “el chiquito”, como cariñosamente se le conoce.

En esta celebración, los vecinos suben a lo alto del barranco de Añavingo, siguiendo el sendero, hasta donde se encuentra la Imagen de San Agustín, una talla del siglo XVIII y de unos 40 centímetros de alto. Sacando la Imagen del lugar, y procesionándola sendero abajo hasta la entrada al pueblo, le ofrecen una misa para, posteriormente -y a modo de fiesta, cantando y comiendo los productos que se comparten, entre estos las sardinas que se van asando durante el trayecto, pelotas de gofio, carne, frutos, pan y vino-, llegar a la ermita donde queda el Santo hasta la próxima subida a su lugar de origen, que tendrá lugar el 2 de septiembre.

15 de agosto, Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias

El día 15 de agosto se celebra, a nivel nacional, la Asunción de La Virgen María y, a modo particular, los canarios y canarias celebramos el Día de La Patrona del Archipiélago Canario, La Virgen de Candelaria.

Teniendo esto en cuenta no es de extrañar que por estas fechas todos los caminos de la Isla conduzcan a Candelaria, municipio que recibe a miles de vecinos y vecinas procedentes de diferentes lugares de la geografía canaria, movidos por la Fé y alguna promesa a la Virgen, en unos casos o, por ganas de tenderete, en otros.

Por estas fechas, la Basílica de Candelaria se convierte en punto de encuentro para miles de peregrinos que llegan hasta aquí a través de diferentes caminos por los que transitan, en ocasiones, hasta varios días dependiendo del lugar del que hayan iniciado el trayecto para ver a “La Morenita”.

La Ruta de Peregrinación a Candelaria más usada y conocida fue declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Sitio Histórico, en el año 2008.

Esta Ruta se configuró como ruta de peregrinación anual al santuario de la Virgen desde los tiempos de la conquista y comprende el antiguo camino que conectaba la ciudad de San Cristóbal de La Laguna con la Villa Mariana.

Los transeúntes y peregrinos que escogen este camino se ven envueltos en un paisaje agrario, con vistas al Valle de Güímar y, además, pueden disfrutar de algunos restos de determinadas construcciones tradicionales. Entre estas, el caserío de Pasacola, en Igueste de Candelaria, o los antiguos muros de la que fue la morada, en la zona de Machado, de uno de los piratas más emblemáticos de las isla, el Pirata Amaro Pargo.

15 y 16 de agosto, Virgen de La Luz y Virgen del Tajo, en Arico

El día principal de las fiestas es el 15 de agosto, coincidiendo con la Fiesta de la Virgen de Candelaria se celebra el Día de Nuestra Señora de La Luz, en Arico. Al día siguiente se celebra la Virgen del Tajo.

Según datos históricos, la talla de La Virgen del Tajo, como así la llamaron los ariqueros, data de finales del siglo XV y apareció al final del pueblo, en una galería llamada Galería de Tajo.

Inicialmente se ubica esta Virgen – o sus diferentes advocaciones-, en la ermita de Punta de Abona, en el siglo XVI.

Diferentes acontecimientos, entre estos un incendio que acabó con la ermita, provocaron que la nueva talla de la Virgen fuese trasladada en fechas diferentes a otros templos, entre estos a la Iglesia de San Juan Bautista, en la Villa de Arico, terminando, por último y en el siglo XVIII, en la ermita de Arico el Nuevo.

24 de agosto, Los Corazones de Tejina, en La Laguna

La tradición de Los Corazones de Tejina, una ofrenda de frutos y flores en actitud de agradecimiento al santo patrón, se enmarcan en las Fiestas Patronales en honor a San Bartolomé. Este festividad tan tradicional es una de las más espectaculares y expresivas de cuantas se celebran en la isla.

Estas tres estructuras defendidas por tres calles (El Pico, Calle Arriba y Calle Abajo) y en forma de corazón, representan a los núcleos poblacionales de la localidad y son transportados a hombros, acompañadas de parrandas, desde sus lugares de origen hasta la Plaza de la Iglesia. Un trayecto amenizado por el sonido de los voladores.

Cada uno de los tres corazones representa una estructura conformada con dos corazones (la corona grande y la corona chica), unidos por un eje central que se ata al palo. El armazón, de madera y hierro, está recubierto con rama de haya a modo de colchón al que se cosen frutas en todo el reborde o ‘corte’ y en el centro de ambas coronas, con forma de cruz. En los cuartos de cada corona se colocan las tortas, elaboradas artesanalmente en los días anteriores con una masa de harina y agua, posteriormente horneadas como el pan, representando distintas y variadas estampas (religiosas, agrícolas, costumbristas, folclóricas…).

La elección y colocación de la fruta y las tortas resulta fundamental para darle forma al ‘corte del corazón’. Este se recubre con una tela de bandera española en el borde, llamada ‘cortina’, para realzar más el conjunto. Están finalmente coronados por un bello ramo de flores cuyos colores y formas rematan una artística y estética composición llena de armonía. El ramo se elabora independientemente del resto, en una base de tela metálica con esponja , en la que se va ensartando todo tipo de flores. Se añade al Corazón en el último momento y se retoca una vez colocado.

Cada Corazón es cargado aproximadamente por 25 hombres, ya que su peso puede alcanzar los 800 kilos.

El descuelgue de la fruta y de las tortas – consiste en subir a una escalera apoyada en el Corazón e ir cortando los hilos con los que se habían cosido para tirarlas a la gran cantidad de personas. El descuelgue de la fruta y de las tortas – consiste en subir a una escalera apoyada en el Corazón e ir cortando los hilos con los que se habían cosido para tirarlas a la gran cantidad de personas que se reúnen para este acto – pone fin a esta singular y única expresión de fervor religioso y regocijo popular: el trabajo realizado por el pueblo se devuelve a sus habitantes. Cualquiera de los presentes podrá alardear de haber conseguido una pieza de fruta o una torta de los Corazones de Tejina

Finales de agosto, pensando en El Socorro, en Güímar

“Nuestra Señora ya partió, con sus romeros hacia el mar. Va cuesta abajo, lentamente, hasta el lugar, donde una tarde en Chimisay apareció…”(Pasodoble a El Socorro)

Y una vez que concluye agosto la vista se vuelve hacia Güímar y a la celebración de la Bajada del Socorro, la más antigua de Canarias, con más de un siglo de historia, y que tiene lugar el 7 de septiembre, momento en el que se dan cita miles y miles de ciudadanos de Tenerife -algunos también llegados desde otras islas-, para acompañar a la Virgen de El Socorro, tras la Misa de Los Peregrinos, desde la Parroquia de San Pedro hasta la ermita del caserío del Socorro, lugar en el que es recibida entre aplausos, lágrimas de emoción, vítores y fuegos artificiales.

Son muchos los preparativos que han dado comienzo desde inicios del mes de agosto para celebrar la Bajada.

Y son muchas las personas que se implican para que todo discurra en los mejores términos posibles, máxime teniendo en cuenta que, en ocasiones, la cifra de peregrinos que se han dado cita ha superado las cien mil personas.

Tanto los vecinos de El Socorro como el resto de güímareros y güímareras dedican parte de su tiempo a la organización de esta celebración que nos obliga a mirar al pasado para entender el presente, invitándonos a transitar parte de su historia en el camino al Socorro cantando, brindando con parchita o aguapata y gritando ¡Viva La Virgen Del Socorro!, en un ambiente embriagado por el aroma a albahaca.