Sandra Barrera: “La palabra “regalo” asociada a “animal” es un espanto.

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Enero… Últimos coletazos de las Fiestas Navideñas. Rebajas. Balance de lo gastado. Proyectos nuevos. Regalos a los que hay que buscarle sitio y otros que buscan su rincón solos… ¡Mascotas que nos han traído los Reyes!

-¿Mascota? ¿Qué es eso de “mascota”? ¿Qué es eso de “¡me lo regalaron los Reyes!”?

¡La primera en la frente! Así responde, con una sonrisa pero tajante, la abogada y portavoz del Grupo Animalia, Sandra Barrera Vinent, al cuestionarle sobre la presencia de los animales, como artículos de regalo, en pleno siglo XXI y después de tanta lucha en pro de la defensa de los mismos.

La palabra “regalo” asociada a “animal” es un espanto. Si lo unimos a “mascota” y “Navidad” ya es terrible”, comenta la abogado, especificando que no se trata ni de regalar ni de comprar, “se debe entender esta cuestión como la de adoptar a un animal de compañía para que entre a formar parte de nuestra unidad familiar. Lo de que sea en Navidad o no, no debería ser un problema si no llevara las connotaciones de “regalo y mascota”. Todo se puede. No hace falta prohibir nada. Simplemente se opta por prohibir cuando no existe regulación”, subraya.

En este punto nos explica la letrada un panorama actual que gira entorno al mundo animal y que está estrechamente relacionado con nuestra sociedad y nuestro día a día. Somos muchos los que nos hemos echado las manos a la cabeza cuando se ha desechado la presencia de camellos en algunas cabalgatas. O se ha cuestionado el que vacas y bueyes acudan a romerías. O la prohibición de animales en espectáculos circenses. O la utilización de animales para números de entretenimiento en zoológicos. Todas las protectoras de animales prohíben la entrega de animales durante el periodo de Navidad. “En Grupo Animalia no entregamos animales desde el 1 de diciembre hasta el 7 de enero, precisamente para potenciar la concienciación y que la gente se de cuenta. Se prohíbe para que no sucedan las cosas. Lo triste es tener que prohibir. Tendrían que haber campañas con fórmulas diferentes, para educar y concienciar”

Comenta Barrera Vinent que a lo largo del año, en España se abandonan 160.000 animales, de los cuales entre 7.000 y 10.000 se producen sólo en Tenerife. “¿Esos 7000 abandonos en Tenerife son regalos de Navidad? No”. matiza Sandra Barrera, quien explica que existen hasta 7 causas diferentes de abandono, entre las que figuran “el propio carácter del animal. En los perros importa mucho. Las personas que adquieren un cachorro no se plantean llevarlo a una escuela para, de alguna forma, tranquilizarlo”.

Otra causa para abandonar un perro o un gato está relacionada con los divorcios o rotura de pareja. “España es el tercer país en Europa con más divorcios. Esos divorcios generan que los animales que forman parte de la unidad familiar se queden desprotegidos porque nuestro Derecho Civil entiende al animal como una cosa. ¿Eso qué implica? Que en un divorcio no se pueda atribuir la custodia compartida… Otra causa tiene que ver con las circunstancias económicas, “definitivamente la gente cuenta con menos medios. Y otro motivo de abandono es el verano. Quiero expresar con esto que existen entre 6 y 7 causas que están descritas en el abandono animal. El abandono de esos “regalos de Navidad”, de esos “juguetes rotos” en los que finalmente se convierten muchos de estos animalitos… se suma a esos otros abandonos e implican algún tipo de irresponsabilidad”

Irresponsabilidad y falta de concienciación porque no es solo el juguete de reyes el que abandonas”, explica la abogado, incidiendo en que abandonar a uno significa favorecer el abandono de otros muchos porque, al no estar esterilizado, se multiplica hasta por seis cada año y cada uno…

Se trata de un problema cultural, de sensibilización. Es un problema de falta de campañas de esterilización, de identificación, nos comenta la portavoz del Grupo Animalia “¡Y falta mucha conciencia de los que mandan! Porque, al final puede haber mucha gente sensibilizada pero el que está arriba es el que manda, el que dirige la orquesta. Por ejemplo, los animales no pueden ocupar un puesto secundario siempre ante todo. Es triste que la Concejalía de Salud Pública o Sanidad esté adscrita a las cuestiones sociales. No puede pasar que yo me ponga en una cola para pedir mantas para un refugio de animales y que delante de mi esté una chica pidiendo ayuda para un comedor social… ¡Eso no puede pasar!”, señala Sandra.

El abandono de un animal es una situación deleznable. La fundación Afinity expone esos datos de los que se extrae que, entre 7.000 y 10.000 abandonos corresponden a Tenerife, basados en los estudios y seguimientos de la Guardia Civil realizados a refugios oficiales. No obstante, nos recuerda Barrera que en la Isla existen 40 refugios privados que no están computados. Los animales que están tirados en la calle tampoco están computados. En este asunto los grandes olvidados son los gatos. Lamentablemente en Tenerife ni están computados ni existen refugios para ellos.

En resumen, la gente sigue adquiriendo animales. Pero no sé dónde está el fallo…. Cuando una sociedad es evolucionada los animales no se venden en establecimientos. La gente compra un perro y no se preocupa de dónde viene ni en qué condiciones… A lo mejor ese cachorro procede de una perra que permanece atada, siendo montada cada nueve meses. A lo mejor esa perra dura dos años… La gente no se da cuenta del mal que hace comprando en estas condiciones…”, puntualiza.

El problema es de base. Los animales, tanto perros como gatos, forman parte activa de nuestras familias y debemos tratarlos como tal. A nadie -que se sepa- traen los Reyes Magos un abuelo, una tía, un hermano o una hija… porque aunque llegan a nuestras familias en esas fechas los acogeremos como parte de nosotros mismos, en lo bueno y en lo no tan bueno. Sin pensar en ellos como entretenimiento, distracción o juguete.

Sea como fuere que hayan llegado a nuestra existencia, bajo un lazo de colores o envueltos en una abrigada manta, tratemos a nuestros “peludos” con respeto y cariño… ¡Y paciencia!

(Tere Coello, enero 2017)