Los técnicos de Salud Pública, Política Territorial y el Banco de Algas aclaran que no hay evidencias de que las cianobacterias afecten de forma nociva al ser humano

en ISLA el .

Los expertos descartan tajantemente que las microalgas puedan ocasionar cáncer de hígado en humanos o toxicidad en el pescado consumido en las islas

Los únicos efectos comprobados son urticarias, pero no se han detectado personas afectadas por problemas en la piel debido a este fenómeno

El análisis realizado por el Banco Español de Algas señala que por ese motivo la UNESCO no ha incluido a la Trichodesmium erythraeum en su lista de microalgas nocivas

La estrategia seguida por las autoridades de las islas se corresponde con las que se han adoptado en otras partes del mundo afectadas por este tipo de avistamientos

Los técnicos Rogelio Herrera, doctor en Ciencias del Mar y técnico del departamento de Biodiversidad de la Consejería de Medio Ambiente, y María Luisa Pita, jefa de servicio de Sanidad Ambiental, así como Emilio Soler, taxónomo y experto del Banco Español de Algas -acreditado por el Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG), han comparecido en rueda de prensa hoy lunes, 28 de agosto, para hablar de la situación actual de las microalgas en aguas de las islas y su posible incidencia en la salud.

Emilio Soler, experto del Banco Español de Algas, ha subrayado que en el análisis que el Banco Español de Algas realizó el pasado mes de junio, y del que se han hecho eco ahora los medios de comunicación, se realizaban una serie de recomendaciones dirigidas a los técnicos y científicos de la Viceconsejería de Medio Ambiente, Salud Pública y Emergencias. En dicho análisis se dice que la producción de amonio (presente en las cianobacterias) o de sustancias de su metabolismo “pueden producir, en altas concentraciones, irritaciones en la mucosa de humanos provocando picores y, en aquellas personas que tengan un problema respiratorio, la exposición continuada puede provocarles asma”.

Sin embargo, Soler subraya que en dicho documento se señala todas las referencias científicas en relación al carácter tóxico de la T. erythraeum “son producto únicamente de experimentos de laboratorio en invertebrados marinos, peces y ratones”.

En el caso de los experimentos con ratones, “la exposición prolongada de hepatotoxinas del tipo microcistina presentes en T. erythraeum puede provocar tumores primarios de hígado”.

Afecciones en humanos

Soler ha explicado que “hay estudios que dicen que puede afectar a la fauna marina, en particular a los invertebrados y a los peces, pero ha matizado que no se especificó en el análisis realizado en junio si esa incidencia afectaba a humanos “porque todos sabemos, los técnicos, en qué canal estamos hablando y sobre qué estamos trabajando”. Soler ha hecho hincapié en que “no hay evidencias que indiquen que este tipo de cianobacterias afecte al ser humano de una manera nociva o tóxica”. Por esa razón, el experto del Banco de Algas acalró durante la rueda de prensa que “la Unesco no tiene incluida en su lista taxonómica de microalgas y cianobacterias nocivas a la Trichodesmium erythraeum”. En otro momento, el investigador ha precisado que el Banco de Algas “sólo ha recomendado no tener contacto directo con las algas, y en ningún momento, nunca, nunca, hemos dicho que los efectos nocivos se den en humanos”.

Seguridad alimentaria

Los técnicos han descartado tajantemente que la presencia de las microalgas en las aguas canarias pueda ocasionar toxicidad en el pescado que se consume en las islas, y han recordado que se hacen controles exhaustivos tanto de las aguas como del propio producto antes de que este llegue a los mercados de canarios.

Por otro lado, el doctor en Ciencias del Mar y técnico del departamento de Biodiversidad de la Consejería de Medio Ambiente, Rogelio Herrera, también ha querido destacar que este fenómeno no es exclusivo de las aguas canarias sino, por el contrario, muy común en los mares tropicales y subtropicales. Y han añadido que la estrategia seguida hasta ahora por las autoridades canarias se corresponde con la que se ha seguido también en numerosos países afectados por la misma incidencia.

Por su parte, María Luisa Pita ha aclarado que parte de la población se alarmó respecto al tema de las microalgas debido a la “confusión”, ya que muchas personas asociaron de manera equivocada este fenómeno con el tema de las aguas residuales y también con el brote de hepatitis A. “Los casos de hepatitis A no guardan ninguna relación causal con las microalgas”, ha declarado Pita, y laTrichodesmium erythraeum “no necesita para nada el aporte nutritivo que proporcionan las aguas residuales en el mar, sencillamente porque es fotosintética”.