La albahaca, el perfume de El Socorro

en GUIMAR el .

(Tere Coello, septiembre 2017)

“El día de El Socorro lo estamos sintiendo desde hace más de cuatro meses… La albahaca es una planta a la que, con sólo pasar la mano por encima ya desprende ese olor. Así que, desde que despunta el día y salimos a la finca notamos que huele a albahaca y huele a El Socorro”, comenta Manolo Medina, agricultor y una de las personas que hacen posible la presencia de la albahaca en la Bajada de la Virgen.

Manolo y Conchita son un matrimonio bien avenido. Llevan toda una vida juntos y han celebrado las bodas de oro. Ahora van a por las otras: a por las de esmeralda, jade y diamantes. Son muchos los años felices juntos ¡y los que quedan!”, indica. Tal vez, algo tendrá que ver el aroma a salud de la albahaca que es cultivada en el entorno de su casa

La albahaca es una hierba muy característica por su gran aroma y ese agradable sabor que nos conquista en los diferentes platos. Pero no es sólo una hierba aromática sino que, además, posee un atractivo añadido para nuestro bienestar por los nutrientes que posee, como betacarotenos, vitamina C, calcio y magnesio.

Los güímareros Conchita y Manolo llevan años, muchos, más de 30, dedicados a plantar la albahaca para la Bajada de El Socorro “de manera altruista, sin más beneficio a cuenta que el de cumplir con la tradición y con Nuestra Señora del Socorro”, nos dice Medina. “Nosotros tenemos una finca. Un trozo lo dedicamos sólo para la albahaca. La plantamos en más sitios, en más rincones, siempre donde haya sombra y sol, pero una huerta es solamente para sembrar todos los años la albahaca. La sembramos en el mes de abril pero no de semillas sino de esquejes. ¿Y sabes de dónde conseguimos los esquejes…? Los sacamos de 5 o 6 madres que dejamos todos los años. Y así lo hacemos desde siempre”.

Desde los años 80 la albahaca sale, con dirección a la Iglesia, desde la finca de Conchita y Manolo. “Lo hacemos para seguir con la tradición de Valentina, una hermana de mi mujer que falleció. Nosotros estábamos destinados a trabajar en la Gomera y, cuando regresamos a Güímar, nos planteamos seriamente dedicarnos a la siembra. Entonces, Víctor, el nieto de Carmen Alonso, enseñó a Conchita la mejor forma de cultivarla y desde ahí hasta ahora. Tenemos más de 200 matas plantadas. ¡las varas de esta albahaca alcanzan más de un metro de altura!”, explica.

Unos días antes de la celebración de El Socorro empieza la faena de la recolección para Manolo y Conchita, “la arrancamos con raíz y después, con un cuchillo, cortamos esa raíz y la vara entera es para la Iglesia”.

La albahaca, esta hierba aromática tan peculiar y característica de El Socorro, es plantada en diferentes casa y fincas pero, quizás, en menor cantidad a la que cultiva este matrimonio. Esta es una tradición que se remonta a tiempo atrás. Manolo Medina nos cuenta que antiguamente la plantaba el mayordomo de la Virgen, Pedro Modesto la plantaba y también otras personas, pero no muchas… Ya, al haber más personas que se dedicaron a colaborar en esto… quizás esta fue la causa para que el mayordomo dejara de plantarla. Ahora somos los que somos los que cuidamos de que la albahaca no falte. Por amor al arte hacemos esto y por amor al arte canto en los Amigos del Arte, también”, añade Manolo entre risas.

La Virgen de El Socorro baja a la iglesia del caserío que lleva su nombre el día 7 de septiembre. Un día antes, al mediodía se cierra la Iglesia de San Pedro. “Este día por la mañana ya tengo recogida la albahaca, colocada a la sombra y en agua. A la hora que cierra el templo, sobre la una del mediodía, nosotros entramos y colocamos la albahaca. Antes nos dejaban ponerla en todos los altares, en los 9 o 10 que tiene la Iglesia de San Pedro. Ahora colocamos un ramo grandísimo en los pies de la Virgen. La que nos sobra la colocamos en agua para que, al día siguiente, cuando llegue la gente a la misa de las 7:00 coja su vara. Cuando la gente llega a esta hora se sorprenden del agradable olor a albahaca que embriaga toda la Iglesia. ¡Huele a El Socorro! En el momento que empieza la Bajada tras la eucaristía ya no queda albahaca ni en el ramo de la Virgen ni en ninguna parte. Toda está repartida entre los romeros, que bajan con ella hasta el caserío”.

A casi nadie se le escapa el porqué del uso de la albahaca en esta Bajada. Manolo Medina nos relata que esta es una tradición que recuerda desde muy niño y añade que “los caminantes que bajaban con la Virgen, cuando llegaban al caserío estaban sudando y buscaban colocarse a la sombra, en la ermita. Yo recuerdo, porque era monaguillo, que las paredes de la ermita de El Socorro se llenaban de albahaca por completo. Esto provocaba que el olor de la albahaca contrarestara el olor a sudor del peregrino. Hay que tener en cuenta que esa noche se quedaban a dormir dentro de la Iglesia. Y claro, imagínate, todos habían estado sudando durante el camino…”.

Manolo Medina cuenta 73 años de edad. Desde hace más de 30 años él y su esposa, Conchita, viven El Socorro mucho antes que el resto de la ciudadanía de la localidad ya que, el aroma a la albahaca que crece en su propiedad le recuerda la fiesta tan señalada y esperada.