DAVINIA PÉREZ, DIRECTORA DE LA ESCUELA DE GIMNASIA RÍTMICA ODALI DE ARAFO

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(Fran García, abril 2017) La gimnasia se cruzó en el camino de Davinia, para quedarse en su vida para siempre. Después de más de veinte años dedicada a la enseñanza de este deporte, la ilusión por abrir cada tarde las puertas de su clase para recibir a las más de setenta niñas que componen la Escuela de Gimnasia Rítmica de Arafo, sigue intacta.

Su trabajo, metódico, no sería posible sin la que es su mano derecha Omayra Torres. Entre todos forman una gran “familia”, como Davinia la define, una familia que espera seguir mucho más tiempo disfrutando de su pasión.

¿Como empieza tu relación con la gimnasia rítmica?

“Mi primera relación con la gimnasia empieza con cinco años en el colegio donde estudié (Alfonso X el Sabio de Güímar) como actividad extraescolar del  AMPA.

Mis padres trabajaban los dos y querían mantener mis tardes ocupadas.  En esa época los colegios tenían horario de mañana y tarde así que, cuando terminaba las clases por la tarde, me quedaba para  la actividad extraescolar. Gemma Campos era mi monitora.

El colegio quitó esta actividad, así que muchas compañeras no continuaron. Yo les pedí a mis padres un millón de veces que me dejaran continuar, y así lo hice muchos más años en distintos gimnasios de Güímar,  Finalmente me integré en el equipo “Gemma´s” donde entrené hasta los veinte años.

Luego cambié disciplina y empecé a bailar con Carmen Hernández en su ballet. Fue un cambio total. Ahora ya no entrenaba, ahora ensayaba. Nunca olvidaré  mi primera Gala del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife a la dirección de Sergio García.  

Años más tarde fui componente del “Ballet Lormandiaz”, dirigido por Lorenzo Díaz, un grupo de  amigos al que le gustaba bailar tanto como a mí, donde disfrutamos durante años”.

Después de varios años trabajando en Güímar con tus niñas, te desplazaste a Arafo para continuar tu trabajo de formación con las niñas. ¿Cómo terminaste cogiendo la Escuela de Gimnasia Rítmica de Arafo?

“Empecé a entrenar en el año 1996 como monitora del Ayuntamiento de Güímar bajo la coordinación  Domingo González.

En el año 2000 me llamaron  del  Ayuntamiento de Arafo. Necesitaban una entrenadora para crear la E.M. de Gimnasia Rítmica Arafo. No dudé ni un segundo.

Güímar tenía y tiene muchas actividades; Arafo en ese momento tenía escuela de fútbol, de folklore, de teatro y  de fomento de actividades tradicionales. Pensé que era un buen momento para iniciar esta andadura”.

El trabajo que realizas es francamente duro. Para desarrollarlo cuentas con el apoyo de Omayra. ¿Qué significa para ti tener su colaboración?

“Omayra Torres Rodríguez, siempre está un segundo plano, pero sin ella sería imposible tener el equipo que tenemos.

Nosotras no nos dedicamos solo a esta actividad. Cada una tiene su trabajo, su casa, su familia,… es duro pero gratificante.

Ella trabaja en el aeropuerto, así que tiene turnos. ¿Te imaginas una azafata de tierra montando coreografías en su descanso? pues esa es Omayra, mi compañera, mi amiga del alma. Tener una escuela de gimnasia fue el sueño de tres amigas. Ahora somos dos en alma y tres en corazón. Nos hacemos llamar ODALI por ello (Omayra, Davinia y Lidia)”.

Visto de fuera, no parece nada fácil coordinar a las más de 70 niñas con las cuenta la E.M. ¿Cuál es el secreto para montar esas preciosas coreografías con las que nos deleitan?

“Solo la elección de una canción necesita muchas horas delante de un ordenador buscando una que puedas transformar en una bonita coreografía. La elección del vestuario ¡importantísimo!; diseñas el maillot, algo lúcido que  siente bien a todas. Luego la elección de los colores, ponerte de acuerdo con la fábrica  para sacar la muestra y ver si queda bien a la primera o toca cambiar algo; preparar los tocados otro montón de horas quemándote los deditos con silicona caliente…. todo esto fuera del horario de clase. Ah, y aún queda lo más importante, ¡entrenar!, horas y horas repitiendo coreografías, unas veces con música otras sin música, cuadrando las cuentas y las posiciones, buscando que cada niña tenga su momento, enseñando y aprendiendo cada día… ¿El secreto? muchas horas de trabajo”.

Los padres son parte importante en el deporte base ¿sientes el apoyo de este colectivo en todo lo que concierne a la actividad?

“Para que todo fluya cada uno tiene sus papel. La actividad solo tiene, para los padres, el coste del vestuario lo que es una gran suerte. No pueden confundir ser una actividad gratuita con no cumplir o no comprometerse. Esa es la labor de los padres, enseñar a sus hijas el compromiso con su actividad. Los padres son los únicos que pueden controlar las  faltas de asistencia. A veces son justificadas y otras no.

Por otro lado, las niñas se portan mal en casa o no hacen la tarea y las arrestan con gimnasia, lo que es un gran error. Se me ocurren un millón de castigos mejores que no dejarlas entrenar.

Padres separados que dependiendo con qué cónyuge le toca esa semana,  la alumna cumple con su equipo o no, otro error.  Es importante que las niñas cuenten con el apoyo de los padres independientemente  de la situación de cada uno.

Días malos, dolores por lesiones,… de nuevo la labor de los padres importantísima en  ese momento, para quitarle importancia a un mal día o tener en el congelador bolsas con gel frío”.

Tu deporte es uno de los más practicados en nuestra isla, por el colectivo de las niñas ¿Cómo ves el nivel de la gimnasia rítmica en nuestra comunidad? ¿Observas potencial para poder competir en el alto nivel?  

“Partimos de la base de que una gimnasta que tenga veinte años se puede decir que ya está mayor para este deporte. Puede durar un par de años más, si su genética ayuda.

He tenido y tengo niñas de mucho nivel, con una base perfecta para competir y ellas han decidido continuar conmigo o cambiar para algún equipo que se dedique a la competición.

Al crear la escuela decidí movernos por otras disciplinas deportivas. En nuestras clases podemos trabajar con niñas de todos las edades, alturas, peso y eso es algo que les anima a continuar por este camino. Nuestra base y calentamientos son de gimnasia rítmica, los movimientos corporales de la gimnasia estética y baile moderno, y la colocación del cuerpo del ballet.  

Nuestra actividad mejora la condición física de tu cuerpo, ayuda a la autoestima, se ejercita la mente mientras recordamos la coreografías y nos sentimos mejor emocionalmente porque liberamos tensiones.

Estoy muy contenta con los resultados. Nos encontramos con alumnas que duran una temporada y otras que están toda la vida conectadas con esta familia que creamos con tantas horas/días/meses/años de trabajo”.

¿Echas en falta algún tipo de apoyo en algún aspecto, para la mejora de la actividad que realizas?

“El Ayuntamiento de Arafo es un ayuntamiento pequeño y siempre me he sentido apoyada por los distintos concejales que han llevado el área a la que pertenecemos.

Por pedir, podría pedir mil cosas pero lo más importante para la actividad, como es una buena aula con sus espejos, moqueta y ventiladores para  una buena ventilación del aula, los tenemos.

¿Que necesitamos ayuda para trasladarnos tanto fuera de la isla como dentro? nuestra concejala Vanessa Flores  nos ayuda con todo lo que está en su mano.

Y lo más importante que nos enorgullece del Ayuntamiento de Arafo es que ellos saben que tienen una fantástica escuela que funciona todo el año. Siempre están pendientes y cuentan con nosotras para todos los actos que se organizan en el pueblo.

No quiero terminar esta entrevista sin dar las gracias a mis padres por todos los valores que me han enseñado: a no tener miedo y  no rendirme porque debo decir que los primeros años no fueron nada fáciles. Me encontré con alguna  madre que entendía de todo menos cuál era su labor como madre. Superado el obstáculo, aquí continúo con las mismas ganas y la misma ilusión que el primer día y feliz de tan buenos resultados.

También agradecer a mi pareja y a mi hija que son a los que les quito tiempo para hacer lo que tanto me gusta”.