COMIENZA EL CURSO ESCOLAR Y CON ÉL, EL ESTRÉS INFANTIL

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Los hijos también tienen sus límites, hay tiempo para muchas cosas, pero en varias ocasiones se cruza la barrera del exceso”

El estrés nos acecha a todos en algún momento de nuestras vidas; las obligaciones y compromisos son cada vez mayores, y si tomamos al estrés conceptualmente como el plantarse frente a una situación que no podemos resolver y que nos sobrepasa con creces, podemos ver que son muchos los momentos en los que estamos estresados.

Los niños no están al margen de esta epidemia del siglo XXI. Hay situaciones en que los más pequeños de la casa se ven agobiados con tanta actividad, parece lógico, y lo es. El estrés infantil está creciendo desproporcionadamente, y no son pocos los niños presos de la rutina asignada por sus padres con demasiadas actividades: colegio, clases extraescolares, inglés, natación, fútbol, música, estudiar…. Todas las actividades en exceso pueden conducirlos a una situación global que los exceda y que les quite ese ingrediente esencial que todo crío debe tener en su infancia: el poder disfrutar de su tiempo libre.

El estrés infantil es muy notorio; a nuestro alrededor seguro hay algunos niños estresados. Ellos también tienen sus límites, hay tiempo para muchas cosas, pero no hay que cruzar la barrera del exceso.

Saturarlos es lo peor que puede hacerse, nunca es tarde para aprender a nadar,  instruirse en el piano, cultivarse en inglés, alemán, chino…, todas ellas muy importantes, pero la niñez tiene que servir también para jugar y tener tiempo de entretenimiento.

Jugando se aprende de todo: desde resolver problemas de forma creativa, hasta capacidades matemáticas y habilidades lectoras. Ya lo decía Pitágoras: “Con orden y tiempo se encuentra el secreto de hacerlo todo, y de hacerlo bien”.

Einstein nunca memorizó, aprendió jugando. El juego es y debe ser una necesidad importante en la infancia, tanto como dormir, respirar o alimentarse, es el primer paso para una vida adulta feliz. En cambio el exceso de actividades extraescolares ha transformado un tiempo de recreo en casi una obligación infantil, ¡Qué pena!

Muchas gracias. ¡Salud, suerte y hasta la próxima!