El Centro de Mayores Brígida parece más un hogar que otra cosa

en GUIMAR el .

(T. C. marzo 2017) Las diferentes etapas de la vida están para vivirse, intensa y dignamente, desde la niñez hasta la vejez.

Hasta hace algunas décadas era impensable diseñar una vejez activa, atractiva , en compañía y en un centro especializado. A finales del siglo XX y principios del siglo XXI, lo usual para nuestros mayores era recurrir a los asilos o geriátricos. Hoy y desde hace algunos años el panorama de residencias para nuestros mayores es otro. Afortunadamente todo evoluciona y esto también. Está claro que la vida es la que es y que nacemos, crecemos y envejecemos pero, ¿por qué no hacerlo de la mejor manera posible, con los cuidados necesarios, en el lugar idóneo y entre personas que nos traten con respeto y cariño…?

Brígida Teresa Mascareño Trujillo es la Directora del Centro de Mayores Brígida, ubicado en la Avenida Tomás Cruz García 18, en el municipio tinerfeño de Güímar. Ella nos comenta que este centro, inaugurado en 2013, está orientado a atender a mayores tanto en carácter de residencia permanente como Centro de Día. En la actualidad acoge a 21 personas, entre fijos y de día “porque no deseo un centro con aglomeraciones ni masificado”, indica la directora, apuntando que “ahora mismo hay lista de espera. Llevamos tres años funcionando. El principio fue durísimo porque para un lugar como este lo mejor que funciona es el boca a boca. Cuando haces un trabajo bien hecho, se dice y se comenta”.

El Centro de Mayores Brígida, donde atienden a personas mayores dependientes, con algún tipo de diversidad funcional o independientes, a parte de los cuidados diarios -que van desde el aseo y la alimentación hasta el control en la medicación prescrita-, ofrece un ambiente muy familiar. “De hecho, a parte de las adaptaciones que debe tener un centro de estas características, tanto los familiares como los mismos trabajadores concluyen que parece más una casa, un hogar, que otra cosa. Además, dependiendo de los usuarios, ofrecemos actividades a desarrollar pero, a veces, tanto ellas como ellos son reacios a practicarlas, prefiriendo que los dejen a su aire, un poquito tranquilos. De lo que se trata, sobre todo, es que se sientan como en su casa y que no relacionen el Centro con un hospital”.

En este punto también tiene mucha importancia que los propios familiares vean el centro como la casa de sus mayores. Brígida Teresa incide en la importancia de que los visiten, “para mi lo más importante es que cuando el familiar llega al centro sienta que está en casa de ese familiar suyo. Yo no cierro puertas. Si un familiar tiene que entrar en la habitación del residente, ¡qué vaya! Si tiene que ir a la cocina a lo que necesite, ¡que se sienta libre de ir! Tiene a su disposición las instalaciones , claro, siempre respetando la intimidad de los otros residentes”.

Entre las actividades que se realizan en el Centro de Mayores Brígida y en las que pueden participar los que puedan y lo deseen, mencionamos el juego de Bochas, dibujo, juegos de memoria y concentración como los puzzles o cualquier otra actividad cognitiva o de psicomotricidad.

En este centro trabajan 9 personas que cumplen con las exigencias y requisitos profesionales para desarrollar su actividad en instituciones de mayores. Sin embargo, para la directora del centro, que cuenta con una experiencia de 25 años trabajando con personas de edad avanzada, a parte de todo esto es imprescindible la vocación de sus trabajadores “si tú no tienes vocación de ocuparte de mayores no lo hagas. Indudablemente esto es un trabajo, pero si no te gusta es mejor que lo dejes… ¡Por mi experiencia yo enseguida lo capto! Si un trabajador no tiene esa empatía con los usuarios, lamentablemente lo tengo que despedir… Porque lo primero que hay que tener es empatía. No deseo personas trabajando que se sientan ajenas o saturadas… porque quienes lo sufren son los residentes. A nadie se le escapa la mala fama que se le atribuye a algunos centros de mayores. Esto provoca en ellos miedo a lo desconocido y desconfianza, sobre todo en el tiempo de adaptación. Es por esto que debemos ponernos en su lugar y acogerlos con respeto y cariño”.

El Centro de Mayores Brígida es un lugar familiar, donde se pretende que nuestro mayores, en esta etapa de su vida, se sientan como en casa.