Casona Santo Domingo, donde surge la magia

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  L. Pérez

Entre muros del siglo XVI surge cada día la magia. Y es que a los cinco siglos de historia de la Casona Santo Domingo, ubicada en el casco de Güímar, se ha sumado la creatividad de dos franceses enamorados de nuestra cultura. En este lugar han logrado su pasión, hacer realidad los sueños de quienes quieren hacer inolvidables los momentos más importantes de sus vidas.

Es notable el cambio que ha experimentado este inmueble. En apenas dos años, Nathalie Gossart y Yann Vidrequin le han incorporado color y olor, sin que éste pierda su esencia. Tras sus puertas los huéspedes disfrutan del mejor descanso que proporcionan unas estancias renovadas y adaptadas, sus comensales degustan la mejor gastronomía y los protagonistas de las celebraciones de un día inolvidable.

Cada evento es único, ya que el trato es totalmente personalizado. Sean grupos reducidos de 10 personas o numerosos de 120, los anfitriones y su equipo se encargan de cuidar hasta el más mínimo detalle, tanto en la decoración como en la gastronomía. Aunque son variados los tipos de celebraciones que realizan, son muchas las parejas que ya los han elegido para organizar su enlace, en un año han celebrado 37 bodas. Eventos que cuando superan las 40 personas se celebran en otras dependencias.

Pese a ser un edificio antiguo, se trata de un espacio muy versátil, que se transforma y se hace casi irreconocible. El comedor cada 14 de febrero se convierte en una capilla de Las Vegas y el patio interior en una discoteca. A esto se suma que Nathalie Gossart ha sido la encargada, en los últimos tres años de organizar la Fiesta Nacional de Francia en colaboración con la Asociación Francesa y el Consulado en Tenerife.
Gastronomía

Sin duda la gastronomía es uno de los principales atractivos del lugar. El próximo 15 de octubre se estrena la nueva carta de otoño-invierno, en la que se encuentran platos como: carpaccio de gambas, ceviche de cherne, solomillo de cerdo Wellington, tarta cremosa de queso, milhojas de vainilla con chocolate negro caliente, quesillo canario bajo crujiente de almendras y helado bienmesabe.

Se trata de un menú inspirado en la comida internacional, con un toque francés, y basado en los productos locales, que cuentan con una gran calidad, como es el caso de los quesos y los vinos, y con el cochino negro, la cabra, pescado, verduras y frutas frescas, como protagonistas,

La calidad de sus platos y su entorno son los responsables de que cuenten con una clientela local que les visita cada semana, ya sea por trabajo u ocio.

“Güímar es un destino que cada vez más turistas eligen y todos los negocios relacionados con la hostelería deberíamos de trabajar de forma conjunta, porque hay sitio para todos”, destaca Nathalie Gossart.