Bar –Tasca Marrero, un rincón innovador en Las Cuevecitas

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(Sofía Ramos) Es usual pasar junto a la calle San Andrés en Las Cuevecitas y detenerse tras oler alguno de los fragantes platos del Bar- Tasca Marrero.

La asadura de cochino, enrejado de berenjenas, huevos al estampido, pulpo a la brasa y, sobre todo, la carne de cabra son algunas de las delicias que se encuentran en la carta y que a ningún paladar dejan indiferente.

Allí se encuentra el negocio, desde 1965, apostando por la innovación estableciendo un espacio donde la gente del pueblo y sus alrededores tuviera un lugar cómodo y tranquilo donde reunirse y disfrutar.

A su propietario, Santiago Castro Marrero, le gusta definirlo como “un punto de reunión, donde se puede disfrutar de distintas tapas y platos, perfecto para compartir entre amigos, con productos caseros, vinos del país y cervezas artesanales”.

Un negocio situado en un lugar agradable en el que los clientes “se encontrarán con un buen atendimiento, buena comida, buenos precios y con gente joven que tiene ganas de aprender y mejorar. Carta variada que va desde cosas típicas de cafetería, así como diferentes platos para compartir, platos muy típicos y otros diferentes que no se suelen encontrar por la zona”, explica Santiago Castro.

Bar- Tasca Marrero nace de la expendeduría y la pasión por la gastronomía, Castro comenta que a pesar de las dificultades e incertidumbres que conlleva iniciar un proyecto de este tipo ha seguido luchando, “a ganas de mejorar y continuar en esto no nos gana nadie”, apunta. Cuando se le pregunta qué es lo más satisfactorio responde: “las ganas, la aceptación y tiempo de mejorar que hemos tenido en este poco tiempo, todo esto te ayuda a ir mejorando y a ir retocando ideas que poco a poco van saliendo adelante”.

Otra de las características que les diferencia es que no se consideran un restaurante, “somos más bien una tasquita que está empezando e intenta poner en alza los productos canarios”.

Actualmente nuestros planes de futuro son seguir en esta línea de trabajo pero, sin duda, lo que más tenemos en mente es reformar e innovar un poco el local. Creo que la clave está en no bajar los brazos e intentar, dentro de lo que se pueda, añadir cosas y mejorar”, detalla con cariño el dueño.

El pueblo de Las Cuevecitas, en el municipio de Candelaria, dispone de un gran rincón en el número 4 de la calle San Andrés: un regalo para los sentidos donde la hospitalidad y la gastronomía son las grandes estrellas.