Aníbal Castro: “formar parte de la Ceremonia Guanche es un orgullo”

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El acto tendrá lugar el 14 de agosto en la Plaza de la Patrona de Canarias

Cada 15 de agosto se celebra el Día de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, es por esta reconocida efeméride que el municipio candelariero se engalana y se prepara para recibir a miles de personas de todo el archipiélago.

Son diversos los actos que ocupan este mes, no obstante, hay uno en concreto que gira en torno a la tradición, a la cultura y a la identidad canaria: la Ceremonia Guanche. Este año tendrá lugar a las 20.00 horas, en la Plaza de la Patrona de Canarias, donde el colectivo Guanches de Candelaria realizará su representación dramatizada de cómo los guanches hallaron en la playa de Chimisay la talla de la Virgen de Candelaria, a la que pasarían a venerar, tal y como relata la leyenda. Hay que aclarar que son los guanches los que ostentan el derecho exclusivo de cargar el trono de la Virgen, y que ese derecho se hereda de padres a hijos en el seno de familias cuyo linaje indígena esté fuera de duda.

Siguiendo esta herencia canaria, Aníbal Castro Bello, componente de la Asociación Guanches Virgen de Candelaria, explica que para él existen diversos momentos emotivos dentro de la ceremonia: “uno es la aparición de la Virgen a los guanches, donde estos la encuentran y quedan heridos de los brazos y viven una serie de aventuras, después, el reconocimiento de la Virgen por el Rey guanche, en la que da fe él de que la Virgen es algo grande, milagroso y, por último, la curación de los guanches heridos pero como punto álgido destacaría la procesión de por la noche”.

En cuanto a las sensaciones de formar parte de esta tradición Castro apunta que para él formar parte de esta ceremonia, año tras año, es un auténtico orgullo, una satisfacción. “Lo considero algo agradable y que disfruto mucho, para mi participar es una tradición. Mi papel es el del guanche que encuentra a la Virgen e intenta cortarle el dedo, queda herido”, añade.

También profundiza en la gestión de ese día por parte de los participantes, haciendo hincapié en que el formar parte de la Asociación “me lleva a estar en un grupito, donde muchos participantes estamos en contacto y localizados, nos ponemos de acuerdo días antes para saber quién va y si hay alguna novedad o si es necesario realizar alguna reparación en las ropas o las lanzas, por ejemplo.También es cierto que el día 14 acuden a la cita muchos “guanches foráneos”, de otras partes de la isla, que vienen por promesas que han hecho durante el año, a ellos te los encuentras en el momento de la ceremonia pero cuando nos reunimos allí se convierten en un guanche más. Creo que la preparación fundamental no se basa en cómo vamos a hacerlo, siempre sigo que nuestros ensayos fueron el 14 de agosto del año anterior, -ríe- se basa en los niños, ellos piensan al principio que es como un juego cuando le das el palo, se visten… Pero realmente se están preparando para la ceremonia y continuar con la tradición, son la nueva cantera. Los movimientos y la ceremonia sigue unos pasos cada año, no llevamos nada preparado, solo tenemos claro cuál es nuestro papel y obramos con mucho respeto por lo que está sucediendo y por la historia”.

Ante toda esta atmósfera de sentimientos creados por los componentes y los peregrinos, la ceremonia queda plasmada como una puesta en valor la leyenda tinerfeña. No obstante, cada participante lo experimenta de una forma diferente. Castro Bello comparte que “personalmente, no cabe duda que mi fragmento favorito de la ceremonia es el de mi personaje, el momento en el que encuentro a la Virgen y la intento cortar con el cuchillo. Esto son emociones que se viven allí, para mi hay una parte en la que me tengo que quedar mirando fijamente a la Virgen, amenazándola con el cuchillo, intentado hacerle daño y da la sensación de que te está mirando a los ojos, es una experiencia increíble, única. Sin duda para mi es uno de los puntos más sentidos”.