Andrea Cabello, jugadora del C.B. DadarmoGüímar

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“A estas alturas de la temporada estoy con confianza  y con ganas de jugar cada semana”

 

Con la temporada a punto de finalizar para su equipo, quisimos conocer las sensaciones de Andrea tras su vuelta a las canchas.

 

Están disputando esta temporada, la compleja segunda división femenina ¿cómo te estás sintiendo este año en tu regreso después de ese parón?

Mis sensaciones están siendo muy buenas ahora, aunque en principio me costó bastante coger de nuevo el ritmo a la competición después de tanto tiempo. A estas alturas de la temporada estoy con confianza  y con ganas de jugar cada semana”.

 

¿Cómo valoras el nivel de la categoría?

En un principio pensaba que la categoría tendría un nivel más alto, pero la verdad es que se puede considerar muy igualada y competitiva, aunque nuestros resultados en la tabla clasificatoria igual no digan lo mismo. Aun así, salimos a competir todos los partidos durante el mayor número de minutos posibles, aunque al final el resultado no lo demuestre”.

 

 

Cuéntanos cómo empezó tu pasión por este deporte…

“Bueno, mi relación con el baloncesto empieza de una manera no muy extraña, ni mucho menos especial. Era un deporte que siempre me había llamado la atención.  También me ayudó a apostar por el basket el que mi madre hubiese sido jugadora y el poder compartir mis experiencias con ella.Empecé en la EMB de Candelaria hasta preinfantil. En infantiles jugué en el RC Náutico de Tenerife. La primera temporada en cadetes de primera la hice en La Salle San Idelfonso, alternando el equipo cadete y junior. Con el CB Santa Cruz jugué el segundo año de cadete ya en el junior, además de los dos años que me tocaban por edad en esa categoría, completando tres temporadas en el club”.

 

Llama la atención que hayas pasado por tantos clubs en la base ¿qué motivo estos cambios?

“Principalmente se dieron por la falta de equipos pertenecientes a mi edad, lo que me hizo jugar en diferentes sitios y en la mayoría de ellos casi siempre con chicas mayores que yo”.

 

Al finalizar tu etapa en el baloncesto formativo, paras dos temporadas ¿qué motivo ese parón?

“Fue una decisión un poco obligada por las circunstancias. Comenzaron a ser incompatibles los horarios de la universidad con los de los entrenos. Por suerte, este año el horario de entrenamientos se retrasó hasta las 21 horas, lo que me da tiempo de llegar a los mismos después de salir de clase. La verdad es que agradezco mucho al club el horario y la flexibilidad que nos dio para entrenar  lo más tarde posible, ya que somos varias las que compartimos las ganas de seguir practicando deporte y la mayoría tenemos que compatibilizarlo con estudios y trabajo”.

 

¿Cómo te definirías como jugadora? ¿tienes algún referente?

Siempre he sido una jugadora muy constante y a la que le gusta comprometerse al máximo con el equipo. Al rotar por tantos equipos en mi etapa de formación, nunca he tenido una posición fija y tampoco ningún jugador/a como único referente, sino que me he fijado en las compañeras de categorías superiores, intentando aprender de ellas”.

 

Has tenido la oportunidad de entrenar a niños/as de entre 5 y 11 años, como iniciación a este deporte, ¿qué tal la experiencia?

“Para mí los niños/as  son lo más importante  en este deporte y en los que de verdad nos deberíamos fijar nosotros, los mayores cuando salimos a la cancha, ya que ellos si comprenden la verdadera esencia del baloncesto y solo piensan en ir a entrenar y jugar para divertirse, hacer deporte y sobre todo hacer nuevos amigos que es lo más importante. En este momento no puedo entrenar por los horarios de clase pero en cuanto termine mis estudios volveré sin duda alguna”.